Pascoe, espía cubano; Padierna, pasivos Llorando, Liébeno pidió perdón a CSG La reunión fue muy conmovedora. Frente a un Carlos Salinas con el gesto metálico, los ojos entrecerrados, la mirada felina y agresiva, Liébano Sáenz se fue empequeñeciendo. Arrepentido o teatral, el caso fue que el antes todopoderoso secretario particular de Ernesto Zedillo había buscado a Salinas para ofrecerle disculpas por las agresiones del pasado y recibir el perdón. Con un Zedillo fuera del país y sólo preocupado por sí mismo y como siempre abusando de los demás, Sáenz quedó peligrosamente solitario. Y con un Salinas dispuesto a usar su recuperado y creciente poder para cumplir su venganza contra Zedillo por el encarcelamiento de su hermano Raúl, Sáenz prefirió tragarse su orgullo y buscar a Carlos Salinas para disminuir las tensiones. La preocupación de Sáenz tiene razones. Casi al finalizar el sexenio de Zedillo, Liébano le filtró a Televisa para su noticiario nocturno la grabación clandestina de la conversación de Adriana Salinas con su hermano Raúl y en la que éste decía que el dinero en disputa no era de él sino del ex presidente Carlos. Esa grabación hundió a Raúl y puso a Carlos Salinas en el centro de las sospechas de la corrupción. Sin la protección de Zedillo y sin poder, Sáenz ha comenzado a protegerse a sí mismo, pero sin romper con Zedillo. Para los lectores acuciosos, el texto de Sáenz tiene la voz de Zedillo pero también refleja la agenda personal del propio Sáenz. Por primera vez, un zedillista como Sáenz es capaz de reconocerle a Salinas su papel político. En dos partes de su texto en El País, significativamente al principio para fijar el contexto y al final para incluirlo en las conclusiones, Sáenz se refiere a Salinas y lo coloca exclusivamente al lado de Jesús Reyes Heroles y Ernesto Zedillo como la trinca de los constructores de la democracia moderna mexicana. Y Sáenz habla de ellos tres en el escenario de “la actuación del hombre de Estado” que “debe corresponder con claridad y sin ambigüedades al interés de la nación”. Más aún, con la anuencia de Zedillo --quien seguramente también ha participado de las gestiones de Sáenz para obtener el perdón del ex presidente Salinas--, Liébano dice que el reconocimiento de la victoria de Fox que hizo Zedillo la noche del 2 de julio del 2000 no se entendería sin las reformas electorales de Ruiz Cortines, López Mateos, Reyes Heroles, Salinas de Gortari y Zedillo. Nadie más. El texto de Sáenz seguramente reconfortó a Carlos Salinas. Y seguramente Salinas le pidió, en esa cena en la que Sáenz imploró el perdón en medio de sollozos, alguna muestra pública de la buena voluntad. Pero también se publicó ese texto en el escenario del fortalecimiento político de Carlos Salinas y de su reinserción en el PRI con miras a la sucesión presidencial del 2006. Lo demás del texto de Sáenz es un recuento puntual de lo ocurrido, aunque con la versión de Zedillo de que Labastida no estuvo a la altura del desafío electoral. Pero Sáenz y Zedillo se quieren colgar el premio del reconocimiento de la victoria de Fox. Al final, Zedillo había pactado con el gobierno de Clinton, a cambio del paquete de rescate de 55 mil millones de dólares de 1995, la facilidad para la democratización electoral del país. Pero como siempre ocurre con los secretos de los políticos, lo que vale siempre es lo que ocultan y no lo que dicen. Y Sáenz no cuenta por qué el candidato de Zedillo fue Francisco Labastida, qué maniobras perversas hizo Zedillo para bloquear a Roberto Madrazo, cómo fue la operación zedillista operada por el propio Sáenz para desviar dinero de Pemex a la campaña priísta y cuáles fueron los acuerdos secretos de Sáenz con Marta Sahagún para favorecer a Fox. Y el gran secreto de Sáenz: qué pactó, con lágrimas escurriéndole las mejillas, con Carlos Salinas en una cena reciente para evitar la venganza de los Salinas contra Liébano por el asunto de la grabación que incriminó a Raúl y a Carlos. PASCOE, ESPÍA CUBANO Atrapado entre el resentimiento contra Jorge G. Castañeda y los compromisos secretos con Fidel Castro, el político mexicano Ricardo Pascoe Pierce terminó como una versión habanera de la obra de Graham Greene. Sólo que no es Nuestro hombre en La Habana sino nuestro hombre en el DF. La denuncia de Pascoe sobre dinero de cubanos de Miami a la campaña de Fox fue una operación del espionaje cubano castrista contra Fox y Castañeda. Así, Pascoe terminó como un hombre de paja del G-2 cubano, el implacable espionaje de Fidel Castro para controlar las libertades en Cuba. Apenas hace unos días el propio Castro reveló que había logrado infiltrar espías en las organizaciones anticastristas en Miami y precisamente de estas organizaciones salió la información del dinero hacia la campaña de Fox. No es la primera vez que el gobierno de Castro utiliza información del espionaje cubano en contra de Fox y de Castañeda. El incidente del año pasado en torno a la reunión en Monterrey fue estallado por Castro con la presentación de una grabación clandestina de su conversación con Fox. La desesperación del dictador cubano lo hizo violentar no sólo la diplomacia sino las relaciones bilaterales y todo porque Fox se alejó de la relación paternalista que mantenía el PRI con Cuba. Después de esa grabación, Castro ha utilizado los servicios de Pascoe, un político perredista que perdió la brújula cuando se salió del PRD para aceptar un cargo diplomático en el gobierno de Fox y luego ahí chocar con el canciller Castañeda por la relación con Cuba. Pascoe quería poner a México al servicio de los caprichos del gobernante que tiene más años en el poder hoy en día: nada menos que 44 años como el hombre fuerte. Después del incidente de Monterrey y la llamada telefónica, Castro comenzó a mover los hilos de la política mexicana. A través de los grupos de la izquierda castrista que se llevó a La Habana de turismo revolucionario --gente del PRD, del PT y de grupos menores--, Castro lanzó la iniciativa de pedir juicio político contra Castañeda. Y los legisladores mexicanos de esa izquierda hicieron los primeros movimientos en ese sentido, pero no encontraron posibilidades. La información de Pascoe sobre los grupos anticastristas de Miami que enviaron dinero a la campaña de Fox provino de los servicios de espionaje de Castro, lo que convierte al mexicano Pascoe en un espía al servicio de una nación extranjera, algo que puede ser tipificado como traición a la patria. Animado por su odio personal contra Castañeda, Pascoe redujo su biografía política al triste papel de peón del juego perverso de Castro. Si Pascoe aporta pruebas, Fox podría --o debiera-- ser destituido de su cargo. Y Castro podría esperar con tranquilidad a que llegue otro presidente mexicano más consecuente con la dictadura cubana. Pero para el gobierno mexicano, las revelaciones de Pascoe serían la prueba de que en México opera impunemente el servicio cubano de espionaje manejado desde la embajada de La Habana en México. Y lo más grave, la revelación de Pascoe sería una grosera intervención de Cuba y el gobierno de Fidel Castro en asuntos de estricto interés mexicano, lo que debiera conducir a una respuesta enérgica de México contra el gobierno cubano. El gobierno mexicano debiera de preocuparse por la actuación del espionaje cubano en México porque no sólo espía a los 120 mil cubanos en México sino que mantiene las relaciones clandestinas con funcionarios y políticos mexicanos. Pero además realiza operaciones en territorio mexicano. La oficina del espionaje cubano en México se localiza en la embajada de Cuba. Esa oficina se identifica como “MQ” y tiene a 150 miembros. En octubre del 2000, el espionaje cubano secuestró en territorio mexicano al cubano Pedro Aníbal Riera Escalante para regresarlo clandestinamente a La Habana. Riera cenaba con Edelmiro Castellanos, dirigente de la disidencia. Además, Riera había desarrollado el manual de operaciones del G2 y el manual de infiltraciones de cubanos en la CIA de EU. Pero el espionaje cubano no sólo realiza operaciones con cubanos sino también con mexicanos. Y Pascoe fue uno de los mexicanos que realizó maniobras al servicio del espionaje cubano y del gobierno de Castro en contra del gobierno mexicano. PADIERNA: MUERTOS DEL PRD Pero también en la izquierda ocurren casos de desvíos políticos e ideológicos. Uno de ellos revela como perredistas han resultado iguales o hasta peores que los priístas. La perredista Dolores Padierna, por ejemplo, abandonó la delegación Cuauhtémoc para ser nuevamente diputada, pero dejando atrás una de las páginas más negras de la incoherencia de la izquierda: los 22 muertos en la discoteca Lobohombo. Cuando se incendió la discoteca, la recién estrenada Padierna se movió en los espacios de la gritería perredista y culpó a los jueces por los amparos. Sin embargo, documentos internos de la delegación revelan que se le había revocado el permiso al dueño Alejandro Iglesias Rebollo pero que fue la misma autoridad delegacional de Padierna la que le entregó otro para la reapertura. Si los muertos hubieran sido de alguna autoridad delegacional priísta, sin duda que el perredismo habría acudido a marchas, protestas y el escándalo. Pero como la delegación había sido ganada por el PRD, los 22 muertos fueron enviados a la fosa común de los archivos judiciales. Por tanto, la candidata Padierna debiera cargar en su conciencia los 22 muertos en el Lobohombo porque fueron producto de la corrupción perredista en la Delegación Cuauhtémoc. La tragedia del Lobohombo debe ser considerada como una mancha sangrienta en la gestión gubernamental del PRD. De poco sirvió la marcha que realizó la delegada Padierna hasta la Suprema Corte para echarle la culpa a los jueces que dieron amparos, porque el trasfondo era otro: la delegación dio un permiso 0849 el 28 de marzo del 2000 para su funcionamiento, pero fue cancelado el 28 de abril del mismo año 2000 porque se habían encontrado modificaciones al establecimiento y “vicios ocultos” en su remodelación y sin informar a la autoridad. Pero sin resolver las irregularidades, la autoridad decidió volver a autorizar el funcionamiento de la discoteca. A finales del año 2000, el incendio demostró que el Lobohombo carecía de las normas de seguridad. Sin embargo, la autoridad perredista se negó a aceptar su responsabilidad, le trasladó a los jueces los amparos, ocultó información sobre los permisos delegacionales y archivó el asunto. Los familiares de los 22 muertos en el incendio en el Lobohombo no tienen la capacidad de movilización de los perredistas para exigir la rendición de cuentas. No obstante, en la conciencia y los expedientes políticos del PRD y de Padierna deberían acreditarse la responsabilidad moral, política y de gobierno de 22 muertos. Lo del Lobohombo fue apenas una hebra de los enredos de corrupción de Padierna en la delegación Cuauhtémoc. Y sin cerrar ese expediente, ahora resulta que va a ser electa diputada federal y dejará en la delegación a otra perredista, Virginia Jaramillo, que ha sido su complice en las irregularidades delegacionales. Los electores, al final de cuentas, no van a revisar los expedientes de los candidatos sino que van a votar --como en los años de esplendor del priísmo-- por el partido y no por la persona. Hay datos concretos de la ineficacia de Padierna y Jaramillo en la Cuauhtémoc: --62 casas de masajes con prostitución cñlandestina pero con el beneplácito de la autoridad. --Como directora de desarrollo social de la delegación, Jaramillo desingó a su hermana Laura como jefa de unidad de desarrollo. --José Luis Muñoz Soria, director de servicios urbanos, coordina la campaña de Jaramillo y tiene a sus hijos Ernesto y Juana en la nómina. El director de administración, Juan Moreno Pérez, metió a la nomina a su esposa Martha a los novios de sus hijas. --Y la subdelegada Lenia Batres, candidata del PRD en la Benito Juárez, reveló que las mafias de los giros negros eran protegidas por José Alfonso Suárez del Real desde el jurídico delegacional, pero Padierna despidió a Batres y dejó a Suárez del Real como delegado interino. Así, una estela de sangre, corrupción y mafias han marcado el paso de Padierna y Jaramillo en la Delegación Cuauhtémoc, pero el PRD las hará diputada y delegada. Así opera la “esperanza” perredista en el DF. EXPEDIENTES SUERTUDOTE. ¿De quién sería el maravilloso BMW rojo y convertible en el cual se paseó hace unos días, en el DF, el gobernador de Oaxaca José Murat? CASA DE CITAS. “Los dicen que Caímos en esto hace diecisiete. Y apenas vamos comenzando. Queremos y debemos pensar, por , que esta depresión va a superarse ”: Enrique Márquez en La miseria política de nuestro tiempo EL LIBRO DE LA SEMANA. Con desconfianza al principio por aquello de los premios, al final la lectura de la novela Diablo Guardián, de Xavier Velasco (premio Alfaguara, editortial Alfaguara, 502 páginas, México, 2003, www.alfaguara.com.mx), no decepciona. Maneja lenguaje, una historia singular pero creíble y mantiene la tensión a lo largo de tantas páginas. Velasco irrumpió con madurez en la literatura, aunque sus trabajos anteriores no son desdeñables. LA POLÍTICA ERA ASI. Lo dijo un general de los tiempos priístas: --Antes no pasaba nada porque todos teníamos algo qué perder. www.indicador-politico.com.mx cramirez@lacrisis.com.mx Nota Publicada: 4/7/2003 7:26 am http://www.elimparcial.com/edicionenlinea/nota.asp?numnota=59448
Antipejes y otros similares http://www.antipeje.mx.gs/
Este si es un compló... Dedicado al MENTIROSO, CORRUPTO Y CÓMPLICE, COMPRADOR DE PERIODISTAS, AMANEZADOR DE LOS PERIODISTAS QUE NO SE PRESTARON A SU COMPRA... Y PARANÓICO: MALO, MEJOR CONOCIDO COMO PEJE O PEJELAGARTO: López Obrador.


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