sábado, julio 01, 2006

René Bejarano

René Bejarano Tomado en su mayoría del texto “René Bejarano, el verdadero PRD de AMLO”, escrito por Carlos Ramírez y publicado en www.indicador-politico.com.mx René Juvenal Bejarano Martínez fue profesor normalista, activista y miembro fundador de cuatro partidos políticos: el Partido Mexicano de los Trabajadores, el Partido Socialista Unificado de México, el Partido Mexicano Socialista y el Partido de la Revolución Democrática. Sus inicios Su enorme red de poder la tejió después de los terremotos de septiembre de 1985. Fundó entonces la Coordinadora Única de Damnificados y fue Coordinador del Movimiento Urbano Popular. Gracias al tema de la vivienda, desarrolló toda una estrategia clientelar gracias a la cual intercambió favores por votos y por dinero. Esto le valió para ser diputado federal por el PRD en la LV Legislatura (1991-1994), presidente del PRD en el DF (1993-1995), director general de gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, primer jefe de gobierno del DF (1997-1999), y coordinador general de la campaña de Andrés Manuel López Obrador en el año 2000, siendo después nombrado como su secretario particular (2000-2003) para, posteriormente, coordinar el grupo parlamentario perredista en la Asamblea Legislativa. Corrupción a la vista de todos El 3 de marzo de 2004, todo México pudo conocer la forma de actuar en política del principal operador de López Obrador. Ese día, en el programa “El Mañanero”, de Víctor Trujillo, se proyectaron unos videos en los que Bejarano aparece recibiendo 45 mil dólares (alrededor de medio millón de pesos) de manos del empresario Carlos Ahumada Kurtz. Este dinero, que le fue entregado el 21 de abril de 2003, supuestamente sería utilizado para la campaña electoral de la delegación Álvaro Obregón. En el video se muestra a un Bejarano aborazado, metiéndose fajos de dinero incluso en los bolsillos de su saco, junto con sus respectivas ligas. En esos videos queda de manifiesto que López Obrador estaba enterado de todo lo que hacía subrepticiamente su entonces secretario particular. Hoy, Bejarano se encuentra participando de lleno en la campaña perredista, lo que no hace sino confirmar la complicidad de la corrupción. René Bejarano representa, por lo tanto, el verdadero rostro político del candidato presidencial perredista. La complicidad con AMLO El regreso de Bejarano al equipo operador de tabasqueño tiene muchas implicaciones de fondo. No sólo el hecho de avalar la corrupción en la que metió Bejarano al PRD en el DF, sino que lo haya hecho con la anuencia y el conocimiento de López Obrador. "Andrés está enterado de todo lo que hago", le dijo Bejarano a Brozo el mismo día de la revelación del video de las ligas. Y hace pocas semanas, en una declaración a Carlos Loret de Mola, el propio López Obrador dijo que el dinero de Ahumada se había usado para las campañas perredistas del 2003. La operación Ahumada de Bejarano dejó muchas dudas en el camino. El dinero recibido que habría podido llegar hasta nueve millones de pesos, el involucramiento de estructuras perredistas en el uso del dinero, la oferta de Bejarano a Ahumada de posiciones administrativas en delegaciones como parte del tráfico de influencias --dinero a cambio de cargos-- y la certeza de que el dinero recibido no se usó del todo en el 2003 y que buena parte de esos dólares de Ahumada están ahora mismo financiando la campaña presidencial de López Obrador. Bejarano sería con Ebrard el verdadero Jefe capitalino El otro mensaje tiene destinatarios capitalinos. Por sí mismo, era obvio que Marcelo Ebrard no pudo operar su candidatura a la jefatura de gobierno. Tuvieron que regresarle el poder a Bejarano para manejar campaña, gastos y movilizaciones de grupos. Con Ebrard no se trata de ofrecer una figura de gobierno sino mantener para los grupos perredistas el control de la ciudad de México para las siglas del PRD. Bejarano será, con Ebrard, el verdadero jefe de gobierno capitalino. Lo malo para Ebrard, para el PRD y para López Obrador radica en el costo político y de posiciones de poder. Bejarano se va a quedar con los principales cargos legislativos y de gobierno, comenzando con el control de las jefaturas delegacionales y las curules en la Asamblea Legislativa y terminando con las secretarías más importantes del gabinete de Ebrard --si gana, obviamente. El control de grupos: la política de mafias y camarillas Bejarano se ha convertido en el principal operador político de López Obrador. Ya desplazó a un desgastado e ineficiente Manuel Camacho, cuya estrategia de desfondar al PRI ofreciendo candidaturas a granel fracasó. Bejarano es el control de grupos, la política de mafias y camarillas, las lealtades a través de la corrupción, el uso del dinero público para garantizar votos, la movilización de los grupos lumpen de la ciudad de México para las manifestaciones de acarreados. El regreso de Bejarano a la operación política de López Obrador revela la principal oferta política de López Obrador. No se trata de convencer ni de ofertar, sino de cooptar y acarrear, de llenar calles y urnas, de basar las lealtades en la corrupción del poder. El perfil de Bejarano, a la vuelta de meses y de conflictos, es el mismo de López Obrador. Los dos son hijos del mismo modelo de corrupción política y de poder. De llegar a la presidencia, Bejarano sería la insignia del gobierno de López Obrador. Bejarano es el poder tras el trono De hecho, López Obrador le debe todo a Bejarano. Cuando vino al DF de Tabasco, Bejarano ayudó a López Obrador a consolidar su poder dentro de la dirección nacional del partido. Cuando terminaba 1999 y el PRD carecía de una figura del tamaño de la de Cuauhtémoc Cárdenas para mantener el gobierno del DF, Bejarano fijó la tesis de que el único era justamente el tabasqueño. Y el grupo bejaranista movió los hilos de poder en el DF para apuntalar a López Obrador. En el gobierno del DF Bejarano se convirtió en el poder tras del trono. Todo pasaba por la secretaría particular en manos de Bejarano: contratos, alianzas, designaciones, negociaciones secretas y casos como el de Ahumada. López Obrador utilizó a Bejarano para que hiciera el trabajo sucio. Y le dio todo el poder. Desde la particular Bejarano operó en 1993 la designación de candidatos a la ALDF y a las delegaciones. Y luego, como jefe político de la Asamblea Legislativa, se convirtió en el padrino del poder lopezobradorista en el DF. ¿Honestidad valiente? En ese contexto surgió el caso Ahumada. Bejarano pactó con el empresario, luego lo extorsionó y finalmente cayó cuando fue videograbado recibiendo dinero y retacándose las bolsas de saco con fajos de dólares. Esa imagen fue la imagen del modelo político López Obrador. Así operaba el tabasqueño en el pasado: sitiaba ciudades y luego cobraba dinero para levantar plantones; eran pagos por el "desgaste físico" de los marchistas, aunque en realidad eran cobros de verdaderas extorsiones mafiosas. La reinserción de Bejarano en el equipo operador de López Obrador augura el regreso de la corrupción a la política. La "honestidad valiente" del tabasqueño en el gobierno del DF se diluyó en las imágenes de la corrupción de su principal operador político. Con López Obrador en el poder regresarán los tiempos priístas de la corrupción. Y Bejarano será el sumo sacerdote de esos estilos. Si a los políticos los deben avalar los hechos, el regreso de Bejarano al equipo del primer círculo de López Obrador ofrece sólo el retorno de la corrupción y el chantaje.