jueves, junio 22, 2006

Seis razones para defender a Diego Zavala y de PASO A TODOS LOS EMPRESARIOS, MICRO, PEQUEÑOS O GRANDES...

Seis razones para defender a Diego Zavala 1. El llamado “expediente” no es más que un catálogo de insinuaciones sin vínculos causales. En efecto, Hildebrando aumentó sus ventas cuando Felipe Calderón era Secretario de Energía, pero de ese mero hecho no se desprende que exista un trato privilegiado para la empresa. Afirmar lo contrario significa caer en el viejo y muy mexicano vicio de suponer que correlación es causalidad. Además, en el mismo periodo hay dos circunstancias que explican –al menos parcialmente-- la expansión de Hildebrando sin necesidad de recurrir a teorías de la conspiración: 1) en 2002, recibe una inyección de capital al vender 70% de sus acciones al fondo de inversión Advent International; y, 2) en 2003, adquiere Meta Data, sumando a sus ventas las de esa empresa ¿Qué hay de extraño o sospechoso en que una empresa, tras un incremento de capital y la adquisición de un competidor, vea sus ventas crecer por encima de la media de años anteriores? Para mí; nada; para las mentes enfebrecidas y decididamente antiempresariales de los compañeros perredistas, mucho, por lo visto. 2. El corazón de la acusación es una mentira descarada. Según el expediente, presentado con inigualable cinismo por Claudia Scheinbaum, las empresas Hildebrando y Meta Data celebraron 20 contratos con el gobierno federal y 11 de éstos correspondieron al sector energético durante el periodo en que Felipe Calderón fungió como Secretario de Energía. La realidad, comprobable en la página www.compranet.gob.mx, documentada en al menos dos diarios nacionales (Crónica y El Universal) y avalada ya por sendos comunicados de PEMEX, CFE y LyFC, es muy distinta. Entre el dos de septiembre de 2003 y el 31 de mayo del 2004, Hildebrando no firmó ningún contrato con dependencias energéticas, mientras que Meta Data suscribió dos, ambos el 7 de noviembre del 2003 con PEMEX. En total ambos contratos representaron ventas por $1,029,976.00 (un millón veintinueve mil novecientos setenta y seis mil pesos). Suponer que contratos de esa magnitud (uno de $750,000.00 y otro de $279,000.00), suscritos por PEMEX, son aprobados por el Secretario de Energía o pasan por el Consejo de Administración (que preside el secretario ex oficio), es, por decirlo con gentileza, delirante: ese tipo de decisiones se toman en niveles bajos de la burocracia de la empresa, previsiblemente en este caso, en algún área asociada a sistemas. En resumen, ¿cuáles contratos? ¿cuáles privilegios? ¿cuál tráfico de influencias? 3. Efectivamente, hay una discordancia entre los ingresos reportados en la página de internet de la empresa y los que se declararon al SAT. Pero ese hecho por sí mismo no permite deducir que hubo evasión fiscal. Mi sospecha, que no certeza, es que ambos números no son comparables: los montos reportados en la página de Internet previsiblemente incorporan algunas fuentes de ingreso no gravables en México; por ejemplo, contratos suscritos en el extranjero y por tanto, sujetos a otra jurisdicción fiscal o acogidos a acuerdos de doble tributación. Y mantengo esa hipótesis, porque la alternativa parece inverosímil: significaría que, por algún extraño deseo suicida, la empresa quiso dejar constancia pública de un presunto engaño al fisco. Cualquiera que sea la razón, es probable que se pueda encontrar la explicación en los estados de resultados de la empresa, auditados por un despacho externo ¿No valdría la pena indagar con el auditor sobre las razones de la discrepancia antes de crucificar a una empresa y a un empresario, cualquiera que sean sus vínculos con personajes políticos? 4. Hildebrando si pagó impuestos. Cincuenta y nueve millones de pesos entre 2001 y 2005, para ser preciso. En el peor de los casos, la empresa es culpable de aprovecharse, para reducir su carga fiscal, de la infinidad de huecos, exenciones y tratos especiales que deforman nuestro sistema tributario. No hay nada ilegal en ello y de hecho, es práctica común entre empresas de todos tamaños ¿Sería deseable que una reforma fiscal hiciera más eficiente, transparente y equitativo el pago de impuestos? Sin duda. Pero de allí a deducir que Hildebrando y Diego Zavala recibieron un trato de privilegio al utilizar los instrumentos contables que avala la ley, media un abismo. Y la acusación que hoy se les hace puede recaer mañana sobre cualquier contribuyente, chico o grande: dada la complejidad de nuestro sistema fiscal, todos somos Hildebrando. 5. Por lo visto, es pecado en México ser emprendedor. El PRD, en su ya famoso expediente, acusa a Diego Zavala de crear múltiples empresas a lo largo de su carrera profesional y de ser accionista en muchas otras ¿Y? ¿Qué debemos concluir de ese hecho? Bill Gates creó múltiples empresas antes y después de fundar Microsoft ¿Eso lo convierte en delincuente? ¿No son el espíritu emprendedor y la voluntad de arriesgar el patrimonio personal motivos de encomio? El tufo anticapitalista de la acusación es inconfundible: desde la perspectiva de cierta izquierda, la actividad empresarial es inherentemente sospechosa y el lucro es el móvil del demonio. López Obrador ha afirmado en reiteradas ocasiones que el no tiene problemas con los empresarios que construyen “honestamente” su patrimonio. Dada la persecución mediática lanzada contra Diego Zavala, me pregunto quien podría caber en esa categoría ¿Qué pruebas existen de su deshonestidad? ¿El hecho de haber ganado contratos públicos? ¿La velocidad del crecimiento de su empresa? ¿Sus relaciones de parentesco con algunos políticos? ¿Existe en el expediente evidencia de que en alguno de los contratos ganados por sus empresas, se afectó el interés público o que se concedieron a pesar de no ofrecer las mejores condiciones técnicas o económicas? En el fondo, están linchando a Diego Zavala por ser un empresario exitoso que tuvo la mala suerte de ser cuñado de Felipe Calderón. 6. ¿Recuerdan el poema de Bertold Brecht sobre los perseguidos? “Primero cogieron a los comunistas, y yo no dije nada por que yo no era un comunista./ Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era un judío./ Luego vinieron por los obreros, y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista./ Luego se metieron con los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. / Y cuando finalmente vinieron por mí, no quedaba nadie para protestar.” Ayer fueron por Eumex, hoy vienen por Diego Zavala, mañana por cualquiera de nosotros. No alzar la voz en este caso es hacerse cómplice de la persecución y sentar el precedente de que la calumnia y las mentiras si pagan. , Alejandro Hope Hasta aquí el texto de Alejandro Hope. Dada la vileza de las acusaciones en el caso Hildbrando, insisto en convovarlos a que levanten su voz de inconformidad y protesta por las mentiras y la persecución empresarial, antes de que, como dice el texto anterior, nos lleven a nosotros y no haya nadie que proteste, .