jueves, junio 22, 2006

Salinistas disfrazados ahora con la piel del Lopezobradorismo

Salinistas disfrazados ahora con la piel del Lopezobradorismo Por Lilia Arellano En el “Cuarto de Guerra” del candidato virtual del PRI a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, este mes se encendieron las luces de alerta roja ante el inminente naufragio del proyecto lopista por conquistar la máxima posición política del país. Dentro del cerrado círculo de sus generales, conformado por lo más granado del salinismo: el ex regente Manuel Camacho Solís; el ex regidor, ex diputado federal y ex senador priísta, Ricardo Monreal Avila; Socorro Díaz, ex presidenta de la Comisión de Ideología del PRI, ex Presidenta de la Cámara de Diputados y frustrada aspirante a la gubernatura de Colima; y el ex gobernador tabasqueño Enrique González Pedrero, hay una gran preocupación por la variación de las condiciones político electorales previas al inicio del proceso electoral federal del 2006. Y en verdad tienen razones para angustiarse. Dos de las más conocidas empresas de opinión pública que operan en el país, Consulta Mitofsky y la del Grupo Reforma, coinciden en señalar que la amplia ventaja de la que presumía el ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal hace un año -cuando cínicamente declaraba que lo dieran por “muerto” como aspirante del PRD a la Presidencia de la República- este mes se esfumó y la aparente desigual carrera hacia “Los Pinos” se convirtió en una disputada “carrera parejera”, con desventaja para el cansado caballo perredista. Si con todo cuidado y con las reservas que se deben tener ante este tipo de sondeos, tan sólo por los patrocinios con los que cuentan, observamos detalladamente los resultados de los estudios mencionados publicados en los últimos días, encontramos con facilidad el hecho que prendió la alerta entre los salinistas disfrazados ahora con la piel del lopezobradorismo y que llevó al propio “candidato virtual” a gritar en Oaxaca que el PRI y el PAN preparan un fraude en el 2006, y al “dirigente nacional” perredista, Leonel Cota, a denunciar que hay una “guerra sucia” en su contra: su sensible caída en la intención del voto de los mexicanos. Roy Campos, de Mitofsky, registró este mes que si hoy fueran las elecciones para Presidente de la República el 34.8 por ciento de los votantes se inclinarían por el perredista Andrés Manuel López Obrador, en comparación con el más del 40 por ciento y hasta cerca del 50 por ciento de apoyo que tenía hace apenas seis meses, mientras sus contrincantes del PRI y el PAN tenían 28% y 23%, respectivamente. La encuesta de Reforma, llevada a cabo con una cuestionable metodología y con la sospecha de contribuir con la “burbuja” calderonista, reveló que el “pejecandidato” disminuyó su respaldo hasta el 29 por ciento de la intención del voto, seguido de Felipe Calderón con el 28 por ciento y Roberto Madrazo con el 21 por ciento. De forma por demás extraña, también registra que Acción Nacional ganaría la votación por el Congreso de la Unión, con el 27 por ciento de los sufragios. Esta “fotografía electoral” cuenta con un importante hecho: Andrés Manuel López Obrador ya no es dueño del escenario mediático del país, porque por un lado no tiene la ventaja de ser el alcalde del centro económico y político de México y, por el otro, el PRI y el PAN resolvieron sus procesos de elección interna y presentan dos fuertes candidatos a la primera magistratura de la Nación: el aguerrido Roberto Madrazo Pintado y el camaleónico doctrinario Felipe Calderón Hinojosa. Si los “estrategas” salinistas de López Obrador desean llevarlo a la silla presidencial deberán girar 360 grados sus tácticas. Si persisten en el derrotista discurso del “complot”, el “fraude” y la “guerra sucia” en contra de su candidato, lo único que lograrán será llevarlo a repetir la misma historia del perredismo en todos los procesos electorales que enfrenta con una real competencia: la derrota, la rebelión mediática y el rechazo a los resultados oficiales. Además, tendrán que ser una especie de genios para poder hacer olvidar a los 110 millones de mexicanos que viven en territorio nacional y a los casi 10 millones que residen en el extranjero, la corrupción que rodea a López Obrador, cuya punta del iceberg son sus principales operadores, el político y el financiero: René Bejarano y Gustavo Ponce, cuyas pillerías han sido exhibidas en todos los medios de comunicación y a cuya defensa sólo se ha esgrimido el argumento de que “es un compló”. También tendrán que trabajar horas extras y pagar millonarias sumas en dólares a mercadólogos y mercenarios extranjeros, para que los mexicanos adquieran un ataque general de amnesia a fin de olvidar el desastre que fue su administración al frente del Gobierno del Distrito Federal. Eso sin contar que adquirió una deuda histórica y récord que se ubica ya en los 44 mil millones de pesos, cifra impensable hasta en las regencias del propio Manuel Camacho Solís y Oscar Espinosa Villarreal. La ineficiencia gubernamental en la administración lopista la padecen todos los días los capitalinos en todos los órdenes, pero sobresalen cuatro aspectos neurales del funcionamiento del Distrito Federa: la cada vez más difícil dotación de agua potable y su consecuente desfogue en el drenaje, por no invertir lo necesario en la infraestructura y mantenimiento de la redes; la caótica vialidad en prácticamente todas las delegaciones, por la necedad de realizar obras de relumbrón, como el segundo piso del Periférico, y que no resuelve el problema de fondo porque sólo beneficia a un pequeño sector. El transporte público es un renglón completamente abandonado. No se le hizo ni un solo metro al Metro, es más ni siquiera se invirtió en lo mínimo indispensable para que continuara siendo una opción decorosa para los capitalinos; y de la seguridad pública ya mejor ni le rascamos para no tener que referirnos a las corruptelas del “carnal” Marcelo Ebrard y al descontrolado crecimiento del narcotráfico y el narcomenudeo, de la proliferación de las “tienditas”, del envenenamiento de nuestros adolescentes en secundarias y preparatorias, de los asaltos, los secuestros, las ejecuciones y las infaltables “mordidas” en las calles de la ciudad y en todas la oficinas de la administración capitalina. De los pasillos Tras las rejas, Juan Ignacio García Zalvidea, ex Alcalde de Benito Juárez, Quintana Roo, y actual presidente estatal el PRD, enfrenta cuando menos 12 procesos penales por fraude, peculado y desvío de recursos del Ayuntamiento de Benito Juárez... En Guanajuato, el ex secretario federal de Agricultura, Javier Usabiaga, le mete dinero en serio a su campaña y publica encuestas que le dan cinco puntos en la preferencia electoral por la gubernatura de esa entidad... El gobernador perredista de Guerrero, Zeferino Torreblanca, agota la paciencia de sus conciudadanos quienes le exigen el cambio que prometió... Vicente Fox, Elba Esther Gordillo y Felipillo Calderón refrendaron su reprobable alianza... ¿Dónde está el dinero producto de los excedentes petroleros? ¿Dónde las divisas enviadas por nuestros compatriotas en el extranjero? ¿Dónde los dolaritos del turismo?...