viernes, junio 23, 2006

DF, irresponsabilidad financiera

DF, irresponsabilidad financiera En los últimos años, el Gobierno del DF nos ha enseñado cómo es posible asegurarse una clientela electoral a costa de destrozar las finanzas públicas de la ciudad. El problema no sólo está en la deuda, que es la más alta de todas las entidades federativas del país y ha crecido 300% en los últimos nueve años, sino en la forma en que se han desviado recursos de programas esenciales para el funcionamiento de la ciudad para financiar diversos programas sociales y la construcción de un segundo piso. Es cierto que la deuda ha crecido en forma acelerada, al pasar de 11 mil millones a 43 mil millones de pesos, aun cuando en los últimos dos años se han tomado medidas para evitar que crezca más allá de lo conveniente. La deuda per se no es mala si se canaliza a inversiones productivas, por el contrario, es pésima si se canaliza, como ha sucedido en la ciudad, a gasto corriente y obras innecesarias como el segundo piso. Durante el actual sexenio, el gobierno capitalino inició una serie de programas sociales para apoyar a la gente de la tercera edad, madres solteras y niños discapacitados, así como la construcción de 16 preparatorias y la Universidad de la Ciudad de México. Los programas, sin lugar a dudas, son convenientes, sin embargo, se están financiando a costa de programas e inversiones indispensables para el buen funcionamiento de la ciudad. En lo que va del sexenio el costo de estos programas, más las inversiones del segundo piso (8 mil millones) rebasa los 30 mil millones de pesos y han sido financiados, fundamentalmente, con recortes a la Secretaría de Seguridad Pública, a la Procuraduría del DF, a los programas de mantenimiento de agua, drenaje, basura, pavimentación, mercados e inversiones y mantenimiento del Metro, entre otros. El gobierno local ha dicho que los recursos para financiar estos programas vienen de ahorros resultantes del programa de austeridad que, según ellos, ascienden a 12 mil millones de pesos; mienten, ya que el propio gobierno publicó en el mes de enero, en la revista Nexos, un informe detallado en donde señalaba que el ahorro del programa de austeridad ascendía sólo a 3 mil 600 millones de pesos durante los primeros cinco años del sexenio. O sea, los otros 26 mil 400 millones salieron de recortes irresponsables a programas esenciales de la ciudad. Sólo en los casos de seguridad pública y procuración de justicia, el recorte es de más de 2 mil 500 millones de pesos anuales a precios constantes, o sea, 12 mil 500 millones en lo que va del sexenio se desviaron para financiar otros programas. A costa de la seguridad de la población o el abasto de agua se llevaron a cabo obras como el segundo piso. Nadie puede criticar los programas sociales del Gobierno del DF y como jefe de Gobierno estoy comprometido a mantenerlos y a buscar recursos adicionales para aumentarlos, lo que no es posible es seguirlos financiando con recortes a programas e inversiones indispensables para el buen funcionamiento de la ciudad. Nunca, en su historia, la ciudad de México había enfrentado un deterioro tan grande en toda su infraestructura física como la que estamos viviendo. Nunca la inseguridad, la falta de agua, el riesgo de inundaciones, la basura en las calles y el deterioro ecológico habían sido tan grandes, y nunca había sido tan incapaz financieramente el Gobierno del DF para atender las urgencias y el deterioro que enfrenta nuestra ciudad. La irresponsabilidad financiera y el populismo electoral del Gobierno del DF no tienen precedente; para crearse una clientela segura para las elecciones del 2 de julio de este año al gobierno no le importó el deterioro de la ciudad, y sobre todo de la calidad de vida de 8.5 millones de capitalinos. tuopinion@demetriosodi.org.mx Senador de la República