lunes, junio 19, 2006

El Gobierno del Distrito Federal ocupa un flamante primer lugar de endeudamiento con un 33% de la deuda pública nacional

OJO: LA DEUDA EN EL DISTRITO FEDERAL, SE ENCUENTRA INCLUIDA EN EL PRESUPUESTO DE EGRESOS DE LA FEDERACIÓN. ES DECIR, ES UNA DEUDA FEDERAL, POR LO QUE ASÍ VIVAS EN MONTERREY, EN CANCÚN, EN ZACATECAS, EN CULIACÁN... DONDE VIVAS, PAGAS. El Gobierno del Distrito Federal ocupa un flamante primer lugar de endeudamiento con un 33% de la deuda pública nacional. Se estima que llegue a 41,000 millones de pesos al finalizar 2003. Una deuda que "no les asusta", pero si disgusta y nos preocupa... ¿Será manejable y pagable? I. Antecedentes De 1994 al 2000, la deuda pública del D.F. pasó de mil 473 a 28 mil 649 millones de pesos. En la última regencia de la Ciudad la deuda registró una tasa de crecimiento anual de 52%, en términos reales. Para el periodo 1997 a 2000 creció, cada año, a una tasa real promedio de 19 por ciento. En 1995 la deuda de la Ciudad de México era de 2,435 millones de pesos. Al término de la gestión de Óscar Espinosa Villarreal (1997), el endeudamiento era de más de 11,780 millones de pesos, así la deuda del gobierno capitalino había aumentado cerca de 800%. Entre las administraciones de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles y la de Andrés Manuel López Obrador ha llegado a más de 38,000 millones de pesos, es decir, la deuda ha crecido 224% de diciembre de 1997 diciembre de 2002, triplicándose al pasar de 11 mil 789.2 millones de pesos a 38 mil 285.2 millones de pesos en ese periodo, saldo que se incrementará en por lo menos tres mil millones de pesos al término del presente ejercicio. Al día de hoy, la deuda asciende a 37 mil 745.7 millones de pesos; es decir, en esta administración, se tiene una tasa de crecimiento promedio anual del 9%. Cabe señalar que en 2002, dos empresas calificadoras otorgaron a la deuda del Gobierno de la Ciudad la calificación triple "A", lo cual refleja el bajo riesgo y la capacidad para enfrentar, con recursos propios, la totalidad de los compromisos financieros. En suma, se informaba que la hacienda pública de la Ciudad, era estable. En la actual gestión, la deuda del Gobierno de la Ciudad de México, se incrementará 140%, aunque su renegociación a 15 años, con tasas preferenciales y dos años de gracia, permitirá un "respiro" financiero a la ciudad de México. El actual gobierno del DF, arguye que aún cuando en esta administración la deuda se incrementó casi tres veces, en la gestión priísta pasó de mil 400 a 12 mil 500 millones de pesos, casi diez veces mayor, aunque se optó por renegociar los documentos que vencían en el corto plazo a 11 y 15 años en promedio, para dar una mayor "holgura" en su cumplimiento. Según declaraciones de funcionarios del Gobierno del D.F., el incremento de la deuda registrado en este trienio "no les asusta", porque la relación de la deuda en cuanto al sistema financiero local, es "manejable" y "pagable". Con una población que genera 24% del Producto Interno Bruto, la deuda per capita sería de 852 pesos (según datos del propio gobierno); aunque de acuerdo a datos federales la deuda por habitante del Distrito Federal se duplicó a precios constantes respecto del valor del año de 1997, al aumentar de 2,291.9 pesos a 4,418.5 pesos en el año 2002. Una relación de 4 a 1 respecto al total nacional. La deuda pública del gobierno del D.F. observó, entonces un aumento comparado con el tamaño del producto interno bruto generado por entidad y tiene además, uno de los peores coeficientes. En el periodo 1995 - 1997, la proporción ponderada de la deuda de la ciudad en relación con el tamaño de la economía era de 1.2 por ciento del PIB, en los primeros dos años de gestión de López Obrador ese porcentaje se deteriora hasta alcanzar el 203 por ciento de su PIB. Fuente: SHCP, Informes Trimestrales de la Situación de la Deuda del Distrito Federal, varios números Actualmente 60 % de la deuda se contrató con Banobras y 40% con la banca comercial, donde destacan Banamex, BBVA-Bancomer y Scotiabank Inverlat con el 18% (otorgando éste último una línea de crédito por un monto de 6 mil 743.5 millones de pesos) y con un fondeo externo de 8.25 a 8.50% o una tasa de interés doméstica de entre 16 y 17%, más dos años de gracia, que permitirán, según el gobierno, renegociar los más de 20 documentos signados en condiciones más competitivas. El secretario de Finanzas actual, puntualizó que la capacidad de pago del gobierno está basada en 60% en sus ingresos propios y en 40% en las participaciones federales, lo cual le ha permitido solventar sus requerimientos y dar continuidad a obras de impacto social, como la Línea B del Metro y la operación hidráulica. El proceso de sustitución de pasivos mediante la redocumentación y el prepago de algunos créditos se reflejó en una liberación de recursos por mil 678. 1 millones de pesos, que estaban originalmente previstos para cubrir el costo financiero de la deuda el año pasado, los cuales no se ejercieron. II. Manejo de la administración y las finanzas del gobierno del D.F. Desde la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, en el año 2000 se plantean los siguientes puntos básicos para la administración y las finanzas del gobierno del D.F.: • El gobierno ejercerá sus atribuciones con apego a la ley y manejará la administración y las finanzas públicas bajo los principios de honestidad, profesionalismo, eficiencia, austeridad y transparencia. • La reforma administrativa tendrá como punto de partida la integración de gabinetes para la ejecución de programas, a saber: 1. Gobierno y Seguridad Pública 2. Desarrollo Sustentable 3. Progreso con Justicia 4. Administración y Finanzas • El proyecto de Ingresos y de Presupuesto se apegará a los siguientes criterios: 1. No habrá aumentos de impuestos y derechos, sólo su actualización de acuerdo a la inflación. 2. El año próximo no aumentará el costo en el boleto del metro, trolebús, tren ligero ni en el transporte de pasajeros de la empresa del gobierno. • Los ingresos adicionales para financiar el presupuesto provendrán de una mejor recaudación, del plan de austeridad y del combate a la corrupción. • El presupuesto dará satisfacción a las demandas de obras y servicios de los ciudadanos y se incrementará en todo lo relacionado con el desarrollo social. • Manejo responsable de la deuda pública. Se solicitará al Congreso, una autorización de 5 mil 500 millones de pesos para obras nuevas, cantidad equivalente a los recursos fiscales destinados al pago del servicio de una deuda que asciende a 30 mil millones de pesos. • Compromiso de reducir el costo del gobierno. Para ello se aplicará un plan de austeridad republicana que contempla: 1. Ajuste a la estructura administrativa para evitar duplicidad de funciones, el personal innecesario y el despilfarro de recursos 2. La reducción en 15% de los sueldos de los altos funcionarios públicos; la limitación a cinco asesores por secretaría; la eliminación de todos los puestos de secretario privado y dejando sólo secretarios particulares en niveles superiores a las direcciones generales 3. Reducción a la mitad de gastos de publicidad, teléfono, energía eléctrica, combustibles y viáticos; la no-adquisición de nuevos vehículos para funcionarios; la no-autorización de gastos en remodelación de oficinas y sólo permitir, si es verdaderamente necesario, un viaje al año al extranjero por secretaría. • Este plan nos permitirá obtener ahorros de 2 mil 100 millones de pesos, los cuales se destinarán íntegramente a financiar el desarrollo social. III. Política de deuda del gobierno del D.F. Para el año 2000, el Congreso de la Unión, autorizó un techo de endeudamiento neto para el Gobierno de la Ciudad de México, de 6,000 millones de pesos. El 58.5% de los recursos provino de la Banca de Desarrollo y el 41.5% restante de la Banca Comercial. Al cierre del ejercicio 2000, se ejerció 83.5% del monto de endeudamiento autorizado, es decir, 5,010 millones de pesos, mismos que provinieron principalmente de la contratación de créditos de largo plazo, y el refrendo y utilización de líneas de crédito provenientes de organismos internacionales. El saldo de la deuda consolidada del Gobierno del DF para ese año, ascendió a 28,649 millones de pesos. Durante ese periodo, la política de deuda adoptada por las autoridades del gobierno local, fue la de contribuir a la estabilidad de las finanzas locales, con un manejo precavido de la deuda pública. La contratación de deuda, se orientó al financiamiento de programas autorizados en el presupuesto del Gobierno del DF para el año 2000. Entre esos programas se encontraba el desarrollo de infraestructura urbana (finalización de la Línea B del Metro, obras de rehabilitación de la Línea 2 y repavimentación de diversas vialidades), infraestructura hidráulica (construcción de plantas de bombeo, sistemas de drenaje y redes de agua potable), así como otros programas de obra pública y servicios urbanos (desarrollo social, medio ambiente, seguridad pública). IV. Primer Informe Anual De acuerdo con el Gobierno del D.F, en el año 2001, se logró en una operación sin precedente, la reestructuración de la deuda pública del gobierno de la ciudad. Se argumentó que desde principios de la actual administración, fue posible quitar el candado que obligaba al gobierno a contratar deuda de manera preferente con Banobras. Al modificarse esta disposición legal, se pudieron reestructurar 17 mil 774 millones de pesos, 64% de la deuda pública, mediante subastas, un procedimiento inédito en el país. En esas subastas participaron prácticamente todos los bancos comerciales y Banobras, lográndose descuentos considerables en las tasas de interés. Entre la reducción del pago de intereses y el menor desembolso por pago de amortizaciones, se ahorraron 340 millones de pesos en 2001, y alrededor de 5 mil 609 millones durante el sexenio. En el 2001, el congreso de la Unión autorizó al Gobierno local, un techo de endeudamiento neto por 5,500 millones de pesos, dentro del objetivo del gobierno de la Ciudad, de reducir el crecimiento de la deuda y mantenerla dentro de niveles manejables. El nivel de deuda autorizado entonces, fue el menor desde 1995, pues se instrumentó la política de sujetar el uso de recursos crediticios de acuerdo a la generación de ingresos del gobierno local. A partir de ese ejercicio, se determinó que la información financiera del gobierno del DF, debería ser publicada a través de Internet, en un esfuerzo por promover la transparencia de la información pública. Al cierre del ejercicio 2001, el endeudamiento neto del gobierno local alcanzó 4,509 millones de pesos, lo que representa 82% del techo aprobado por el Congreso. Nuevamente, el 80.6% de los recursos crediticios provinieron de la Banca de Desarrollo y el 19.4% de la Banca Comercial. De este modo, el saldo de la deuda consolidada para 2001, fue de 32,784 millones, lo que implica un aumento de 14.43% respecto al año anterior. * Incluye programa de refinanciamiento de pasivos. V. Informe Anual 2002 Para el ejercicio fiscal 2002, el Congreso autorizó al Gobierno del DF, ejercer un techo de endeudamiento por 5,000 millones de pesos, nivel que nuevamente se conformó como el menor desde 1995, acorde con la política de mantener un nivel de deuda acorde a los ingresos del gobierno local. El endeudamiento neto en el año 2002, alcanzó 4,964 millones de pesos, lo que significa que se ejerció el 99.3% del monto de deuda neta autorizada. El 54.5% de los recursos provinieron de la Banca de Desarrollo y 45.5% de la Banca Comercial. Al término del año fiscal, el saldo de la deuda consolidada fue de 38,285 millones de pesos, 16.77% más que el año anterior. VI. Política de deuda para 2003 El financiamiento que se otorgará a los órganos político-administrativos se destinará al mantenimiento de la infraestructura escolar, deportiva, cultural y urbana; y a mejorar la infraestructura para agua potable y drenaje, así como a la regeneración de minas y rehabilitación de taludes, entre otras actividades. El endeudamiento neto solicitado, es el menor en términos reales desde 1995, baste decir que en los años 2000, 2001 y 2002 se solicitaron 9,000, 5,500 y 5,000 millones de pesos respectivamente. Lo anterior refleja el compromiso del Gobierno del Distrito Federal de llevar a cabo una política de deuda encaminada a lograr el equilibrio de las finanzas públicas de la capital del país. El Congreso de la Unión aprobó un techo de endeudamiento neto de 3,000 millones de pesos para financiar los proyectos contenidos en su Presupuesto de Egresos. La aprobación del techo de endeudamiento neto solicitado, implica una disposición bruta por 6,544 millones de pesos, debido a amortizaciones estimadas por 3,544 millones de pesos. Por otro lado, la contratación de líneas de crédito se ha realizado a través de subastas, lo que ha garantizado que los créditos obtenidos se formalicen a las tasas más bajas en la historia de la Ciudad. VII. Deuda pública del GDF 2003 La deuda interna del Gobierno del Distrito Federal, que a diciembre de 2003 llegará a más de 41 mil millones de pesos, deteriora la infraestructura básica capitalina y por ende menor nivel de la calidad de vida de la sociedad. Como proporción del tamaño de su economía, el saldo de la deuda pública del DF, llegó a un nivel máximo ligeramente superior al 8% en 1982, comenzando a reducirse hasta un mínimo de 0.3% del Producto Interno Bruto (PIB) en 1992-1993, y repuntando para ubicarse en 2.5% en 1998 y 2000, en los gobiernos de Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles. Como proporción del gasto público, el saldo de la deuda llegó a equivaler a 1.3 veces entre 1980 y 1983, su nivel más bajo fue entre 1988 y 1994, cuando promedió 7.8%. La evolución de la deuda pública del D.F. durante la siguiente etapa, tuvo como punto de partida la suscripción del Convenio de Rehabilitación Financiera realizado en abril de 1986, a través del cual el Gobierno Federal asumió 96% de los pasivos del Distrito Federal, por un importe total de 418.3 millones de pesos, integrado por 348.8 millones de pesos de deuda interna y 69.5 millones de pesos de deuda externa. Con esta medida, el saldo total de la deuda bruta capitalina registró una disminución de 87.2% en términos reales, y una reducción de 4 puntos porcentuales respecto al tamaño de la economía del DF, al bajar de 4.5% en 1985 a sólo 0.5% del producto en 1986. Con todo, durante esta etapa, la deuda como proporción del producto prácticamente no registró cambios y promedió apenas 0.4 % del PIB del D.F. Cabe señalar, que en 1999 el Congreso de la Unión rechazó la solicitud del Gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, para permitirle contratar créditos por un monto de 7,500 mdp, sólo autorizando un financiamiento de 1,700 mdp. En estas circunstancias el Gobierno de la ciudad reestructuró el 35% de saldo de la deuda al 31 de marzo de ese año, para evitar pagar la mayor parte de los vencimientos de capital y diferirlos para ejercicios posteriores, mejorando el perfil global de los adeudos. El saldo de la deuda del D.F., llegó a representar 3.8% del PIB en 2002 y se estima que ascienda al 4% del PIB a finales del presente año. Ese saldo en relación con el ingreso total llega a representar el 50.5% y 52.9% en dichos años. Por otra parte, si bien el endeudamiento neto ha significado tasas de crecimiento menores a las de algunos años anteriores, sus montos absolutos siguen siendo muy significativos y engrosan el saldo con los efectos descritos, y en lo que se refiere al servicio de la deuda, éste no ha podido ser abatido. El ritmo de endeudamiento de las tres administraciones perredistas del D.F. ha sido acelerado. Ello se debe a que el marco legal que regula la contratación de la deuda del D.F. no limita a las autoridades de la ciudad para hacer uso de esas prácticas por lo que resulta necesario, y así se ha planteado y propuesto en las reformas legales al D.F., que se establezcan límites específicos, a los que las autoridades de la ciudad no pudieran sobrepasar, si no contaran con una razón valedera o de fondo. Otra práctica que cabe señalar es que de enero a septiembre de este año, el Gobierno del Distrito Federal gastó más dinero por el manejo de la deuda pública que el monto del crédito que ha contratado en ese mismo periodo. Además, utilizó los recursos de deuda para el pago de pasivos (recursos que debieron destinarse exclusivamente a la realización de obras, según las normas), resultando más caro el manejo de la deuda que en sí el pago de las líneas de crédito contratadas. VIII. Balance presupuestal del distrito federal 2003 El Presupuesto de Egresos del Distrito Federal para el ejercicio 2003 se presenta equilibrado y se financiará con las previsiones presupuestales consideradas en la Ley de Ingresos del Distrito Federal. Así, el gasto neto se estima ascenderá a 77,974 millones de pesos, cifra idéntica a los ingresos netos. IX. Conclusiones En el caso del D.F., estamos ante un Gobierno que se ha valido de diferentes trucos para eludir la vigilancia sobre sus gastos. No obstante la existencia de leyes y reglamentos que obligan al gobierno central de la Ciudad de México a cumplir con la trasparencia del uso de los recursos. La popularidad de López Obrador y su ficticia austeridad han servido de cortina de humo para ocultar ciertos elementos de su administración que son insostenibles, aunque útiles a sus aspiraciones políticas. Hay tres tendencias dentro de la actual administración del gobierno capitalino que no deben ser consideradas como aisladas: 1. Andrés Manuel recibió el gobierno del D.F. con una deuda de poco más de 28 mil millones de pesos hace menos tres años. Hoy la deuda es casi de 41 mil millones. 2. La Deuda Pública del D.F. representa ya el 33.7 % de la deuda nacional; a pesar de los esfuerzos de otras entidades por erradicar su propia deuda. 3. El Gobierno de la ciudad obtiene nuevas líneas de crédito para refinanciar la deuda pública, es decir, contraer más deudas nuevas para pagar las viejas. 4. La capital funciona con un déficit permanente que está abultando el tamaño de una deuda que, eventualmente, se volverá insostenible. Luego de que el gobierno capitalino no es capaz de generar recursos propios para sanear las finanzas, utilizando falsas austeridades que sólo son recursos no ejercidos por ley. Más allá, hay evidencias de que el gobierno de la ciudad de México está descuidando su obligación de recaudar impuestos, como publicara El Economista el 24 de junio de 2003, la cuenta pública del Distrito Federal arrojó durante el año pasado una recaudación de 31,464 millones de pesos, es decir, más de 3,000 millones de pesos menos de lo que estaba programado. López Obrador habla insistentemente de ahorros en la administración, pero en la realidad se trata más de sub-ejercicios, posposición de obras y otro tipo de acciones que parecen generar un efecto de austeridad republicana, pero que en el fondo lo único que plantea es posponer los problemas. El distribuidor vial de San Antonio, supuestamente se construyó, con base en ahorros presupuestales que no quedan claros, el programa de adultos mayores que ha ofrecido tantas ventajas políticas para la administración de López Obrador y que genera una gran carga para las finanzas, no constituyen fuente de retorno de dinero, puesto que están considerados dentro de gastos sociales mal aplicados, fomentando el derroche de recursos. A pesar de que los defensores del gobierno local declaren que las calificadoras han aumentado la calificación de la deuda, esto es sólo una ilusión óptica. Éstas firmas mejoraron la calificación porque la deuda está avalada por el gobierno federal y como éste ha tenido un excelente manejo de la deuda tipificado por el pago anticipado de los Bonos Brady, pues entonces mejoran las perspectivas del deudor solidario. El gobierno de la ciudad de México señala que como porcentaje del PIB la deuda es baja, se encuentra en condiciones manejables y cumple con los techos de endeudamientos fijados por el Congreso de la Unión. Vale la pena destacar que al ser la Cámara de Diputados Federal la que da la autorización para la deuda de la capital, pues se convierte en una parte de una negociación política de mucho mayor envergadura y no en pocas ocasiones durante los últimos años pues el Partido de la Revolución Democrática ha usado el chantaje para que no se diera apoyo en otras cuestiones presupuestales si no logra sus aspiraciones de techo presupuestal. Si la deuda de "La Ciudad de la Esperanza" no se controla, entonces la factura le será endosada y cobrada tarde o temprano al hoy "indestructible" jefe capitalino, que según las recientes encuestas es el candidato más cercano a la presidencia en el 2006; para entonces sabremos si la "pejedeuda" estará controlada. Dudas y aclaraciones: estrategiaeconomica@todito.com http://www.todito.com/paginas/eventos/entrevista/peje.html