martes, junio 27, 2006

Encuestas congeladas y presiones sobre el IFE, en el arsenal postelectoral de Amlo

Encuestas congeladas y presiones sobre el IFE, en el arsenal postelectoral de Amlo Por: José Carreño Carlón Martes 27 de Junio de 2006 | Hora de publicación: 08:41 En el ambiente futbolero en que cierra esta campaña, la disposición legal que impide en México, como en otros países, la publicación de encuestas en un tiempo determinado antes de la jornada electoral —nueve días, en México— se antoja ahora comparable con una prohibición de la FIFA a que se mostrara el marcador del partido a la hora del mayor interés y de la mayor emoción del juego. Esa disposición incluiría, desde luego, el castigo a los medios y a los informadores que osaran dar el conteo al minuto, no obstante se registraran jugadas polémicas en las que no quedara claro si serían o no legales algunos goles, por ejemplo, en los que una parte del público haya visto al anotador en off-side y otra haya considerado limpiecita la anotación. Independientemente de la tensión que la norma electoral que proscribe la publicación de estos materiales genera con las normas constitucionales en materia de libertades informativas y de expresión, quizás experiencias como esta de México 2006 conduzcan a revisar esta disposición a la vista de un balance en que las distorsiones que propicia podrían resultar mayores a los males que se pretende evitar. Dada la cultura política mexicana y los usos que el público y los actores le suelen dar a las encuestas —no sólo las hacen ver como pronóstico sino como verdadero saldo de la campaña— el marcador del juego se quedó congelado el viernes pasado, y cualquier resultado de las urnas del domingo próximo que no se ajuste al marcador favorito será sospechoso de manipulación. El problema es que una parte del público se quedó con el marcador de las encuestas favorables a Calderón, encabezadas por la de GEA-ISA; otra parte se quedó con el “resultado final” de las favorables a Amlo, encabezadas por la de María de las Heras; otra porción del electorado hizo suyo el “marcador” del empate con que se cerró la serie de Beltrán y Asociados, publicada en Crónica. Y probablemente una parte considerable del electorado se encuentre aferrada al “marcador final” de una ventaja de alrededor de diez puntos a favor de Amlo, conforme a la “encuesta” personal que éste se dedicó a publicitar con intensidad publicitaria, pero que nunca publicó con algún elemento informativo. Como un punto a favor de dejar la prohibición de publicar encuestas la semana anterior al domingo de las urnas, se podría argumentar la inconveniencia de llevar aquellas contabilidades contrapuestas hasta la víspera de la jornada electoral. Pero el problema es que, tal como estamos, no desaparecen esas contabilidades contrapuestas como focos de desconfianza electoral y de conflicto postelectoral, sino que podrían alentar más esa desconfianza y ese conflicto, al conducir al cotejo del resultado de las urnas con unas encuestas publicadas 9 días antes pero levantadas en los 15 días previos, o más, a la jornada electoral, lo cual podría hacer ese cotejo más contrastante y por tanto más polémico. Nueva embestida contra el IFE y derechos ciudadanos Ya habrá tiempo de discutir la pertinencia de modificar esta norma limitante de los derechos informativos. Pero el tema subyace como determinante de la agenda de los días previos a la elección, junto a otros derechos de expresión, opinión y opción política en juego, como los que se cuestionan cuando los ejerce el sector empresarial —en contra de Amlo— pero se exaltan cuando los ejercen otros, como el del sindicalismo corporativo —a favor de Amlo. Todo, al servicio del conflicto postelectoral como operación a activar en el caso de que el resultado electoral no le sea favorable al candidato del PRD. Lo mismo el mensaje que la “encuesta” personal de Amlo y las que se inscribieron en su tendencia —hasta su congelamiento— constituyen el veredicto final, y el de que todo resultado que no coincida con ellas será inaceptable, hasta los sistemáticos cuestionamientos, una semana sí y otra también, contra la autoridad electoral (incluso por no reprimir la expresión de quienes se oponen al candidato perredista). El tema dominante ayer en este campo fue el de la “filtración a Carmen Aristegui (Televisa Radio) de un supuesto acceso a la red de Intranet de la campaña panista que “probaría” que alguien pudo utilizar el padrón electoral y manejar datos con fines partidistas. Salvo en los espacios de la misma casa, en los demás noticiarios prevaleció la desconfianza hacia la supuesta “filtración”. Y ante comentarios del IFE —concluye CIAM— terminó generándose la sospecha de que todo pudo ser algo armado por el PRD. “Una burda maniobra se gestó contra el IFE al cuestionar la integridad del padrón electoral”, resume José Fonseca en Café Político. “El padrón… no está en la Internet. Quienes tienen copia… son los partidos políticos. Sólo hay que preguntar cuál de ellos se beneficia con una maniobra tan burda, que utilizaron la contraseña ‘Hildebrando’”, concluye. jose.carreno@uia.mx http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=248203 ¿QUIEN Y SOLO QUIEN PUEDE USAR UNA CONTRASEÑA COMO HILDEBRANDO EN UN SISTEMA PARA INTENTAR CULPAR A OTRO DE ELLO? ¡SI! ACERTÓ. SOLO EL PRD, SÓLO LÓPEZ HABLADOR.