La estrategia del desgaste
La estrategia del desgaste Por: Gullermo Ortega Martes 27 de Junio de 2006 | Hora de publicación: 08:50 Regreso al trigal Lo hemos escuchado en los más diversos entornos. Lo mismo en las mesas de cafés y restaurantes, en las reuniones de amigos o familiares, que entre los padres de familia y los maestros de las escuelas, o entre los colegas y compañeros de trabajo. Se ha ido generalizando la opinión de que todo el asunto de las acusaciones en contra de la empresa Hildebrando y, de refilón, de Felipe Calderón, no sólo se trata de calumnias, sino que además ya se les pasó la mano a López y sus incondicionales ex priistas-neo perredistas. Más aún, cada vez son más las personas que creen que toda esta serie de acusaciones solo ha sido el pretexto para ir cimentando sucesivas descalificaciones a las autoridades electorales. Cada vez que se pone en evidencia que la acusación de turno era infundada, la cargada perredista se inventa una nueva, o, como dicen los viejos, mal les responde una y “vuelve la burra al trigo”. Obviedad no vista El fin es obvio: preparar el camino para desacreditar y desconocer el proceso si el mesiánico candidato perredista Andrés Manuel López Obrador no resulta ganador de la elección. En medio de esta fila interminable de señalamientos calumniosos, nos hemos olvidado de una de las más importantes máximas de la justicia: el que acusa está obligado a probar. Sin embargo, en ninguno de los casos denunciados a los medios por los perredistas, han presentado además la denuncia ante las autoridades responsables como correspondería a la acusación seria de la comisión de un delito. En una entrevista que dio a la televisión nacional, López se refirió jocosamente, incluso, al envío de las cajas semivacías que además no contenían ningún documento probatorio de las acusaciones que lanzó contra el cuñado de Felipe Calderón durante el debate, justificándose simplemente con un: “así es la política”. Lamentablemente, si bien la mayoría de los medios, principalmente los masivos como la televisión abierta, hicieron gran revuelo con las explosivas acusaciones de que fue objeto Diego Zavala, el cuñado de Calderón, fue muy poca la difusión que le dieron a las notas que lo fueron exonerando, lo que ha colaborado a que hayan seguido “pegando” los sucesivos capítulos de las supuestas denuncias, surgidas de esta estrategia del desgaste que emprendió la “alianza por el bien de todos” de López Obrador, cuando se desplomó en los estudios de preferencia electoral después del primer debate, al que no asistió. 2 de julio, no te olvides… Así las cosas, llegamos al final de las larguísimas campañas políticas de este proceso electoral. Lamentablemente, fueron la descalificación y la injuria las que predominaron por encima de las propuestas serias de los candidatos. Aunque Calderón había conseguido mantenerse alejado de las acusaciones con que lo provocaban, finalmente terminó metido en el empeño de darles respuesta, viéndose obligado a dar aclaraciones casi en todas las presentaciones públicas que hizo después. Las instituciones también se han visto intimidadas por López y sus huestes. Por lo menos es lo que parece cuando se ve el sesgo de las decisiones adoptadas por el Instituto Federal Electoral, como la que prohíbe a unos candidatos difundir señalamientos, mientras que a otros no les dice nada por mensajes similares, esto sin meternos a discutir si lo dicho en los spots es cierto o no. De igual forma la insistente petición a las entidades empresariales que promueven “los resultados que ha tenido la política económica de los últimos diez años”, tiempo en que se incluye a dos diferentes sexenios y a gobiernos de dos diferentes partidos, en tanto que se da a las organizaciones sindicales y demás agrupaciones pro López Obrador toda la libertad de hacer proselitismo abierto a favor del candidato de la “alianza por el bien de todos”. Son muchos los analistas que auguran que si no gana López habrá disturbios. Es posible que sean muchos los que sienten temor por lo que pudiera suceder a partir del 3 de julio. Toda esta estrategia de López no sólo ha desgastado a su principal opositor, también ha afectado a la sociedad en general. No debemos dejarnos intimidar. Tenemos que defender la decisión de la mayoría, y para que esto sea real, tenemos que vencer al principal enemigo de las democracias: el abstencionismo. Nada justifica, sin embargo, que no cumplamos con el deber cívico al que estamos obligados como ciudadanos mexicanos: 2 de julio, no te olvides de votar. Verba volant, scripta manent. http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=248206


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