No a un México de cajas vacías
Artículo publicado en el periódico Reforma de la ciudad de México el viernes 23 de junio del 2006. Paz Fernández Cueto No a un México de cajas vacías Sí al México de Felipe Calderón que apuesta no a la dádiva gratuita que limita, sino al trabajo productivo que ennoblece y dignifica a la persona López Obrador y los dirigentes políticos de su partido han desarrollado la habilidad del engaño hasta el límite. El asunto de las cajas vacías conducidas ante la sede del PAN por Claudia Sheinbaum y sus secuaces da mucho que pensar. Y es que el mensaje del último sainete del PRD es muy claro. Queriendo engañar ponen en evidencia los métodos y objetivos que persiguen, si es que llegaran a gobernar. Pretenden vendernos un México de pantomima, un país construido sobre cajas de cartón engañosamente vacías, siendo lo más deprimente de todo esto que hay quienes sin comprobar acusaciones, lanzadas al aire sin fundamento, acaban creyéndolas. Aún así sigo confiando en la capacidad de reflexión del mexicano y en el acervo de su buena memoria, que deberá salir al quite oportunamente antes de definir su voto para la elección presidencial del próximo 2 de julio. ¿Cómo olvidar los famosos videos de Bejarano, Ímaz y Ponce, llenando maletas con fajos de dólares y retacándose los bolsillos?, dinero que por cierto, nadie sabe dónde fue a parar. A estas acusaciones se les dio cauce legal a través de denuncias, mientras que AMLO, jefe de toda la palomilla, no tuvo nada que decir, ninguna explicación o disculpa que ofrecer a la ciudadanía. Todo se redujo a un supuesto complot para encubrir la corrupción con el más refinado cinismo. Coincido con Enrique Krauze sobre el beneficio que representaría para México contar con una izquierda inteligente (en su artículo "El mesías tropical", Letras Libres), con un factor real de equilibrio para este México democrático que despierta a una nueva etapa de su historia. Es pues lamentable que el PRD haya dejado de ser un partido político serio para convertirse en una camarilla de oportunistas, apartando del camino a personas tan valiosas como Cuauhtémoc Cárdenas, representante del ala democrática, para rodearse de porros, pillos, dinosaurios o ignorantes, mezcla híbrida procedente de diversas corrientes, carente de ideología propia. El recurso de las cajas vacías no es nuevo. López Obrador ya había echado mano de esta sucia maniobra cuando trató de impugnar en Tabasco la gubernatura de Roberto Madrazo, llevando 16 cajas repletas de copias fotostáticas, que le sirvieron de suculenta carnada para atraer a los medios. México no merece ceder la Presidencia al PRD que ni es partido ni representa una izquierda democrática. El PRI atrapado en la historia de su pasado no tiene aparente salida, a pesar de la fuerza del voto duro que aún mantiene en ciertos estados. ¿Y qué decir del PAN que prometió tanto hace seis años cuando votamos por la ilusión de un cambio que significara una mejora? La esperanza que fincamos se frustró, en cierta medida, al no concretarse muchos de los proyectos prometidos; sin embargo, se pusieron las bases para despegar hacia el México que soñamos, un México sin tantas desigualdades que duelen, un México que no tenga que expulsar a sus compatriotas en busca de trabajo. Felipe Calderón da certidumbre al ofrecernos dar continuidad a lo exitoso que hasta ahora hemos logrado, para impulsar el crecimiento que necesitamos. Simplemente hay que juzgar por resultados: la inflación que se registra hoy día es la más baja de la historia, tenemos las reservas monetarias más altas, las tasas de interés más bajas y la inversión productiva ha crecido en forma espectacular en un 12.8 por ciento. El logro más importante es la confianza traducida en crédito al consumo, que nos permite comprar a 12 meses sin intereses, desde un televisor hasta un auto. Un síntoma de progreso es la clase media que va en aumento, siendo más de 4 millones las familias que en este sexenio se hicieron de casa propia. Se ha reducido el índice de la pobreza extrema ayudando a quienes menos tienen. Por todas estas razones, e indignada por la farsa de las cajas vacías, voy a votar por Felipe Calderón.


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